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viernes, 30 de enero de 2009

lunes, 13 de octubre de 2008

Casa Ocaña Carracosa


La Casa Ocaña Carrascosa pertenece al periodo más barroco del arquitecto Juan Talavera y Heredia. En su fachada observamos la típica distribución de ventanales rectangulares combinados con otros con arco de medio punto para plantas más superiores. El bajo aparece retranqueado respecto de las plantas superiores (ya lo vimos en otras casas como la que realiza para Ángel Sanz, o Ferrero de Andrade). Su gran chaflán Neobarroco, finalizado en una última planta a modo de mirador, recordemos que inicialmente era un edificio de viviendas, denotan la intención del arquitecto por aportar un hito singular al cruce, que completan otros edificios regionalistas (De Anibal González, actual Stradivarius y Aurelio Gómez Millán, actual Zara). La altura del chaflán es también singular, quizás uno de los edificios más altos de la ciudad en 1929, todos los elementos por tanto parecen conjugarse para crear un edificio emblemático. El chaflán aparece rematado por una cúpula de azulejos blancos y azules entre los que se insertan tabiques que albergan remates cerámicos. La casa se realiza entre 1927 y 1929 para Faustino Valdés y Emilio Panduro Cadaval, pasando luego a propiedad de Teodoro Ocaña Carrascosa.

Vista del Chaflán



Detalle del Chaflán


Fachada lateral


Arquitecto

Juan Talavera y Heredia

Año de Finalización

1929

Año del Proyecto

1927

Estilo

Neobarroco

Tipo

Edificio de Viviendas

Construcción

Concebido como edificio emblematico, sigue esquemas ya impuestos por Talavera en otros edificios en donde, el uso residencial convive, diferenciadamente eso sí, con los usos comerciales de bajo y el entresuelo. El remate de su chaflán a modo de mirador es el elemento más característico de la obra.

Dirección

Calle Tetuán esq. Rioja

Más Información

Juan Talavera y Heredia. Alberto Villar Movellán. Diputación Provincial de Sevilla 1977.

jueves, 9 de octubre de 2008

Casa para Adela Gutiérrez


Esta casa se construye entre los años 1928 y 1929 y forma parte de la producción más neobarroca del arquitecto Juan Talavera y Heredia. El Neobarroco siempre acompañaría al arquitecto sin embargo en estos año lo lleva a limites que llegan a ser molestos para instituciones como la Real Academia de Santa Isabel de Hungría, por tratar de competir con el barroco original, es el caso del edificio de “La Telefónica” o de este de la calle Argote de Molina. La composición alcanza una gran perfección, haciendo hincapié en elementos característicos de este estilo como la gran portada o el mirador. Su portada, realizada en ladrillo trianero, de estilo dieciochesco que nos recuerda a otras grandes portadas sevillanas como la del Palacio de Santa Coloma. De la portada destaca su fondo clasicista con frontón, el balcón se enmarca entre pilastras toscanas, libres de ornamento, este ornamento se desplaza hacia la periferia de la portada con maceteros y motivos vegetales principalmente. El mirador se articula a partir de dos ventanas frontales y cuatro laterales. Tiene especial importancia el uso de festones. Su volado alero sirve de arranque de su tejado, que además está adornado con pináculos de cerámica vidriada.


Mirador



Detalle de la Portada



Detalle de Festón



Ventana


Arquitecto

Juan Talavera y Heredia

Año de Finalización

1928

Año del Proyecto

1929

Estilo

Neobarroco

Tipo

Edificio de Viviendas

Construcción

Ejemplo del neobarroco más recargado de Talavera y Heredia, la casa muestra un acertado tratamiento del ladrillo cortado tanto en su portada como en su mirador, que a diferencia de otros es rectangular y no cuadrado (ya vimos otros ejemplos como el mirador de su Casa propia en el Barrio de Santa Cruz o la Casa para la Vda. de Aníbal González.

Dirección

Argote de Molina

lunes, 1 de septiembre de 2008

Edificio para Severino González y Fernandez

Construido entre 1927 y 1929 este edificio diseñado por Juan José López Sáez es una bella mezcla entre Neobarroco y Art Deco. Arquitecto que se licencia en Madrid junto a Illanes del Rió y su gran amigo Muguruza Otaño, arquitecto entre otros edificios del Palacio de la Prensa de Madrid, quizás por ello en muchas de sus obras encontramos una cierta influencia de la arquitectura madrileña sin perder la identidad Sevillana, y este es un buen ejemplo de ello. El edifico posee dos tipos de fachada, una frontal que da a la calle Recaredo ricamente decorada con elementos neobarrocos con cierto toque decó, que nos muestra un buen nivel de manejo de la decoración en ladrillo. Esta fachada principal esta formada por un cuerpo completamente revestido en ladrillo con una balconera de madera libre de ornato, flanquea la balconera , dos pináculos de orden gigante donde volvemos a observar una mezcla entre neobarroco y Art Decó con múltiples zig-zags y pliegues. La forja sigue igualmente cánones decó. En este cuerpo central encontramos un cuerpo superior que da mayor verticalidad y monumentalidad al edificios, este recurso es muy utilizado en el Art Decó madrileño. Los dos cuerpos laterales que acompañan al central, muestra paramentos blancos con diferentes elementos en ladrillo como marcos de ventana, o los muretes que sujetan las barandillas de la azotea, donde volvemos a encontrarnos formas decó.


Detalle de los Pináculos



Cuerpo superior


Fachada a Calle Recaredo




Las fachadas laterales y trasera, es un alarde de austeridad, en las laterales aún encontramos algún atisbo de decoración en ladrillo, es en la trasera donde la decoración desaparece totalmente, aunque tampoco podamos encuadrarlo dentro del movimiento moderno, ya que probablemente su austeridad se deba a motivos económicos y no de vanguardia, su fachada trasera y lateral, tan sumamente limpia de ornato no era común en la Sevilla de 1929. Una fachada que en cierto modo nos recuerda al Edificio La Aurora de la Avenida de la Constitución.


Fachada Lateral



Trasera



Arquitecto

Juan José López Sáez

Año de Finalización

1929

Año del Proyecto

1927

Estilo

Art Decó / Neobarroco

Tipo

Edificio de Viviendas

Construcción

Un edifico de grandes dimensiones donde observamos una estetica Art Decó con toques Neobarrocos. Su fachada a la Calle Recaredo es interesante por el buen uso del ladrillo como material de ornamentación, lejos de otros tratamientos de este material como el regionalismo de Aníbal González donde se talla, en este gana importancia el ladrillo como elemento para generar formas geométricas diversas.

Dirección

Recaredo

viernes, 22 de agosto de 2008

Villa Enrique y Villa Pilar


Diseñados en 1922 por el arquitecto Juan Talavera Heredia, estas Villas diseñadas para Pilar y Sara Barquín son una de las mejores muestras de Neobarroco en la Avenida de la Palmera. Su diseño es propio del Neobarroco de Talavera, porche, mirador, bicromía con el uso del amarillo albero para la decoración son algunos de estos elementos. Los miradores de ambas villas se contraponen creando un juego simétrico entre ambos muy logrado. El mirador de Villa Enrique es mucho más completo que el de Villa Pilar, este ultimo sigue un modelo más de "arquitectura blanca", rural, similar al que podemos encontrar en su Hacienda Simón Verde, Hotel Oromana, o el Pabellón del Aceite de la Exposición de 1929, ; mientras que el de Villa Enrique se muestra más urbano, aunque sin perder su esencia rural, aquí se incluyen diversos medallones heráldicos, pilastras laterales o antepecho, además aparece cerrado. Ambos son a cuatro aguas y aparecen rematados por pináculos cerámicos. En 2006 se acabó con su estado de abandono, al recuperarse como sede para sendas empresas. Un buen trabajo en el que sin embargo no se ha respetado, quizás por su mal estado de conservación, quizás por funcionalidad, los cierros de madera de las ventanas que antaño lucía.

Decoración Salomonica

Mirador de Villa Enrique




Mirador de Villa Pilar

Comparación entre ambos miradores

Arquitecto

Juan Talavera Heredia

Año de Finalización

1923

Año del Proyecto

1922

Estilo

Neobarroco

Tipo

Villas

Construcción

Una gran muestra de cómo adaptar la arquitectura tradicional del campo andaluz a un edificio destinado para la burguesía. En el se muestra el genio de Talavera a través de muchos elementos destacando entre estos ambos miradores, diferentes pero a la vez inspirados en los mismos cánones: la arquitectura blanca andaluza. En ellos además hace gala de numerosos elementos neobarrocos desde medallones, columnas salomónicas o forja artística.

Dirección

Avenida de la Palmera

Más Información

Juan Talavera y Heredia. Alberto Villar Movellán. Diputación Provincial de Sevilla 1977.

lunes, 18 de agosto de 2008

Almacenes del Banco Español de Credito


Situado en la esquina entre Manuel Siurot y Cardenal Ilundain, esta obra fue encargada por Banesto a Vicente Traver en 1927. Se trata de un conjunto de almacenes y un edificio de viviendas, hoy reconvertidos en locales comerciales y hotel respectivamente. Estilísticamente "se mueven entre una utilización amplia de esquemas talaveranos y un ensayo personal donde cobran importancia motivos ornamentales del barroco", según Villar Movellán.

En la parcela existen elementos heterogéneos, comenzando por la villa donde la estética neobarroca llega a ser en algunos elementos como su portada, "recargada", por otro lado los almacenes muestran una estética más cercana al regionalismo de Aníbal González de ladrillo tallado, forja y azulejería típica Sevillana. Sobre el edificio de viviendas destacamos su mirador, de gran interés arquitectónico, al ser un modelo muy liviano y estilizado, poco común en el regionalismo sevillano. De las naves de Cardenal Ilundain inicialmente dos y ahora una integrada en el Hotel, son continuistas de la estética de las naves con fachada a Manuel Siurot, aunque de doble altura. En la restauración de esta nave sin embargo no se han respetado las fachadas laterales, sustituyendo la fachada regionalista por una de estética moderna. Otros elementos desaparecidos además de la segunda nave a Cardenal Ilundain, es su chimenea, o su casa-cochera, de estilo regionalista con planta en forma de U.

Mirador




Portada del Edificio de Viviendas



Probablemente parte del Edificio de Viviendas se segregó del resto de la construcción industrial cuando esta quedo abandonada, pasandose a llamar Villa Jesus del Gran Poder.



Almacenes a Manuel Siurot




Arquitecto

Vicente Traver

Año de Finalización

1929

Año del Proyecto

1927

Estilo

Regionalismo

Tipo

Edificio de Viviendas y Almacén

Construcción

Muros de fábrica de ladrillo, cubierta a dos aguas, cubrimiento de teja plana. El aspecto actual de la villa da una sensación de Villa más que de un edificio industrial. Es un buen ejemplo de reconversión de edificio industrial en terciario, sin necesidad de derribar completamente la edificación original. Presenta un bonito dialogo estilístico entre las dos corrientes más arraigadas en la ciudad, el Regionalismo de Aníbal González por un lado y el Neobarroco de Juan Talavera Heredia.

Dirección

Cardenal Ilundain

Más Información

“Arquitectura Industrial en Sevilla” Juan García Gil y Luis Peñalver Gómez. Fundación Aparejadores. 1986.



martes, 5 de agosto de 2008

La Casa Longoria

La vulgarización a la que ha sido sometida un espacio como la Plaza Nueva a lo largo de las ultimas décadas del siglo pasado ha respetado afortunadamente a la que es probablemente la obra de mayor calidad que hiciera el arquitecto Vicente Traver en nuestra ciudad para un promotor particular. La casa Longoria, llamada así por su promotor Miguel García de Longoria fue proyectada en 1917 y finalizada en 1920, es por tanto una de las primeras obras del arquitecto (la primera data de 1915, un conjunto de casas para el Real Patronato de Casas Baratas en el Porvenir, ya hoy desaparecida). De su fachada destaca su gran mirador, de estilo neobarroco, abierto, con ciertas similitudes al del Palacio de Altamira, sobre todo por su grandeza y cierta desproporción con el cuerpo principal del edificio. El mirador esta en sintonía con la obra repitiendo la combinación de paramentos claros con decoraciones en azulejo azul La fachada realizada en ladrillo de fabrica de color claro contrasta con algunos detalles en azulejo azul. La fachada a Plaza Nueva se compone de un cuerpo central, sencillo, donde destaca una gran balconera de forja, los cuerpos laterales por contra si aparecen más ornamentados con festones, decoración en los frontones de las ventanas e incluso observamos espirales en los balcones al fin de monumentalizar la obra.

Fachada

Mirador de la Casa Longoria y Mirador del Palacio de Altamira recientemente reconstruido



Cuerpo del Mirador

Detalle

Vista de la Plaza Nueva hacia 1925 y detalle de la Casa Longoria


Arquitecto

Vicente Traver

Año de Finalización

1920

Año del Proyecto

1917

Estilo

Neobarroco

Tipo

Edificio de Viviendas

Construcción

Su bello mirador se ha convertido en un símbolo de la Plaza Nueva. Un mirador que sigue canones Neobarrocos. Tambien debemos destacar la bonita combinación de ladrillo de tonos claros con azulejo azul liso. Como en la mayor parte de sus edificios, ordena la fachada de manera simétrica, con un cuerpo central y dos laterales, podemos ver ejemplos en la Casa de la Calle Orfila, hoy ocupada por el Ateneo, en el Banco Central de la Avenida de la Constitución o en el Pabellón de la Marina de Guerra donde igual que en este edifico uno de los cuerpos laterales acaba en mirador.

Dirección

Plaza Nueva

jueves, 24 de julio de 2008

Casa para Ramón María Ferrero de Andrade


Esta casa situada en la Calle Amor de Dios nos muestra un mirador muy particular. Es la segunda casa en la que el arquitecto sevillano, Juna Talavera y Heredia aplica un mirador con una cubierta tan particular, tras la que realizaría en 1926 en la cale Pastor y Landero. El mirador se abre a la Alameda de Hércules. La cubierta del mirador en azulejo y ladrillo de fabrica, tiene un cierto toque oriental que se combina con el neobarroco talaverano, de este ultimo estilo podemos observar detalles como las enjutas o el doble ventanal con arcos de medio punto separados por una columnilla. El resto del edificio sin embargo sigue un canon más clásico, con ventanas enmarcadas en ladrillo o frontones. El color también tiene un papel fundamental en la obra utilizando colores del Barroco sevillano como el albero y el ocre sobre paramentos blancos. El edificio se finaliza en 1929, siendo una de las obras finales del Neobarroco Talaverano.



El mirador es la parte más destacable del edificio, con un magnífico uso del ladrillo y el azulejo y de formas orientales, ya habia usado por el arquitecto en su obra de la calle Pastor y Landero


Edificio en Pastor y Landero. Detalle.

Detalle de la Fachada


Arquitecto

Juan Talavera y Heredia

Año de Finalización

1929

Año del Proyecto

1927

Estilo

Neobarroco

Tipo

Edificio de Viviendas

Construcción

De nuevo vemos el uso del cromatismo como lenguaje arquitectónico, en este edificio ese juego es muy rico, más allá de la bicromía. Su elemento más destacable es su mirador de estilo neobarroco.

Dirección

Amor de Dios

Más Información

Juan Talavera y Heredia. Alberto Villar Movellán. Diputación Provincial de Sevilla 1977.

domingo, 20 de julio de 2008

Pabellón de Uruguay (1929)



Texto:Colaboración de Juan José Cabrero (jujoca(arroba)ono.com)
Imagenes: Sevillasigloxx.com

El Gobierno de la República Oriental de Uruguay, comunica en 1911, al Encargado de Negocios español en Montevideo, la aceptación a la invitación de participar en la Exposición Hispano-americana, con la reserva de conocer el carácter de la muestra. Con motivo de los actos conmemorativos del Centenario de las Cortes de Cádiz, celebrados en dicha ciudad en 1913, y la grata impresión que el Gobierno Uruguayo había sacado de los mismos, éste comunica no existir dificultad para la concurrencia en actos de índole similar.

Pero los acontecimientos de la segunda década de este siglo, hacen cambiar sin embargo, esta primera intención de participar. Así en enero de 1925, el Consejo Nacional, revoca su primer compromiso y en el mes de abril del mismo año, el Ministro de Exteriores, aún mostrándose partidario de la participación de la República en el Certamen sevillano, advierte a nuestros representantes que era necesario contar con el beneplácito de las Cámaras, y en general había oposición en este sentido, ya que se argumentaba que las materias primas producidas por ésta república eran demandadas en todo el mundo, por lo que hacía innecesaria la participación en este tipo de ferias internacionales, siendo un gasto inútil los fondos destinados a este fin.


Y a poco estuvo de quedarse sin representación, ya que se tardó algo mas de dos años para que se decidiera la participación del país americano; de hecho Uruguay no estuvo presente en la Exposición del Centenario de la independencia de Brasil. Frente a este oposición, la influyente colonia española, organiza junto al embajador español, una amplia campaña en favor de la participación en el encuentro hispanista, haciéndose eco la prensa del país. Dando como fruto una nueva iniciativa por parte del Ministerio de Estado, consistente en la construcción de un pabellón para la exposición de los productos tantos industriales como rurales y manufacturados, así como los aspectos administrativos, culturales y artísticos, con una superficie de 1000 m2 y dos cobertizos para la presentación de productores vacunos y lanares.


Sometida a debate esta propuesta en mayo de 1927 en la Cámara Alta, provocó que algunos senadores hicieran encendidos discursos en favor de la "Madre Patria" , sin esperar beneficios económicos que justificaran tal presencia. En cambio los comunistas se opusieron defendiendo que era un gasto inútil y burgués. Por fin el 11 de mayo de 1927, es aprobada por el Congreso de los Diputados la concurrencia del país americano a la Exposición, con una dotación inicial de 80.000 pesos-oro, que luego se aumentaría hasta 100.000, al objeto de hacer permanente la construcción del edificio y poder ser utilizada en el futuro como consulado y biblioteca, denominándose ésta "América de Uruguay".


Una vez dotado de presupuesto el proyecto, se constituye un comité organizador, el cual convoca un concurso entre los arquitectos residentes en el país, los cuales tienen como plazo hasta el día 3 de septiembre del mismo año para presentar sus trabajos. En las bases de la convocatoria el comité establece dos condiciones básicas, una que sea económico, y otra que armonice con el estilo predominante en el sur de España, tales como mudéjar, morisco, barroco del siglo XVIII, etc.


Este último condicionante produjo cierta reticencia, por otra parte justificada, en el seno de los arquitectos que pensaban presentarse el concurso, aduciendo que no solo algunos estilos no eran apropiados para un pabellón, sino que precisamente es en España donde se encuentran las mejores muestras de estos estilos, por lo que por bueno que fuera, no haría sino desmerecer.


La entrada en Neobarroco, es lo más caracteristico del pabellón



A pesar de todo, el concurso siguió adelante, presentándose 19 trabajos, siendo premiado el presentado por Mauricio Cravotto, por su economía, facilidad de construcción y características estéticas.

En el mes de diciembre de 1927, se nombra al Doctor en medicina Torres Insargarat, Comisario de la representación, era hombre de reconocido prestigio, ajeno a la política y por tanto bien acogido por todos.


El Sr. Torres se desplaza a Sevilla estableciéndose en el Consulado de Uruguay en la calle Bamberg 3, gestionando la elección de parcela, y revisando los aspectos jurídicos y económicos de la cesión; intentando conseguir un tratamiento similar al de los EE.UU., consiguiendo la cesión de los mismos por espacio de 75 años, al igual que el resto de países americanos, no siéndo aplicado el trato especial al que aspiraba.

La parcela inicialmente elegida fue la ubicada junto al pabellón de Méjico, pero ésta fue adjudicada a Brasil, por lo que se le asigno una nueva junto a la de los EE.UU. y Chile, quedando zanjado así el asunto a gusto de todos. La parcela de 2.324 m2 de superficie, fue entregada el 8 de junio de 1928, a reserva de formalizar las escrituras por el Ayuntamiento.

Para ejecutar el proyecto, se designa al arquitecto Emilio Conforme, y al contratista sevillano Manuel Alvarez. A simple vista, en la composición del pequeño edificio, se diferencian dos piezas que se yuxtaponen:


- La Nave Principal, formada por la intersección de dos cuerpos a modo de crucero, uno en sentido paralelo a la fachada y otro perpendicular a la misma, y que formaliza la entrada, organizando ambos en una sola planta que al parecer por condiciones económicas y de superficie impidieron que el arquitecto proyectara una planta mas en el principal.

- El Cuerpo Trasero, de forma de triángulo equilátero, acabado en proa y que apunta a un tímido patio central de igual forma, no existente como tal, pero si insinuado en la cubierta . Este cuerpo se organiza como deambulatorio perimetral, alrededor del espacio central, con escasa altura.

Este conjunto constituye un edificio sobrio de tradición urbana, con fachada organizada y representativa que es el tránsito hacia el cuerpo donde se aloja el espacio funcional propiamente dicho.

Alzado y Planta




El cuerpo lateral de pequeña escala que se anexa a la entrada, no deja de extrañar. Sobra desde cualquier tipo de análisis, y puede ser un intento del autor de dar "cierta gracia" al edificio, añadiéndole una terminación semicircular y causar un efecto de arquitectura improvisada y popular, acercándose a las haciendas coloniales de Uruguay, con la única intención de ganar el primer premio.

El pabellón, como ya hemos dicho, es sobrio exteriormente, con portada neobarroca, que responde en cierto modo la estética manierista propuesta por la comisión organizadora, a caballo entre una organización tipológica y una composición propia del siglo pasado; adaptando algunos elementos como arcos de medio punto y cubiertas de teja cerámica curva al gusto imperante por el estilo andaluz.

Detalles de la Portada




La estructura del edificio es de hormigón armado con zonas mixtas de muros de fábrica, sobre zapara corrida en forma de T invertida, a una profundidad de 1,5 mts. Los forjados se resuelven mediante lozas armadas en sus dos direcciones, salvo en algunas zonas que es unidireccional.

La exposición presentada por Uruguay en su pabellón, se componía de representación estatal y pública, y se dividían en tres secciones dedicadas a industrias, lanas, bellas artes, frigoríficos, Escuelas Industriales e Instituto Agrónomo y obras de arte contemporáneo, seleccionadas en un Concurso Nacional.

Los productos y datos expuestos, eran muy diverso, como exhibición de gráficos, datos económicos. muestrarios, maquetas, etc. Había salas dedicadas a la ganadería y a la comercialización de la carne congelada y en conserva. Sección de frigoríficos mostrando mediante cristales las reses congeladas y proyección de una película sobre el proceso de preparación.

Las instituciones públicas que colaboraron fueron los Ministerios de Obras Públicas, e Industria, las direcciones de Agronomía, Inmigración, Inspección de Colonias, de Estadísticas, Enseñanza Industrial; las Escuelas de Veterinaria y Odontología, etc. El sector privado expuso carnes y conservas, cueros, calzados, vinos y licores, madera y parquets, tejidos, productos químicos y farmacéuticos, etc. La semana en honor de Uruguay se celebró del 15 al 21 de Octubre de 1929.

Este edificio, representativo de la República del Plata, que quiso recrear una arquitectura nacionalista, partiendo de las influencias recibidas de España e Italia, es actualmente sede del Consejo de Estudiantes del Distrito Universitario de Sevilla.

Detalle de la Forja

El Pabellón en 1929




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Exposición Iberoamericana de 1929