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domingo, 12 de julio de 2009

Pabellón de las Diputaciones Vascongadas


Colaboración de Juan José Cabrero (jujoca(arroba)ono.com)

Con este nombre concurrirían conjuntamente al Certamen sevillano las tres provincias vascas, tras un acuerdo conseguido en enero de 1928. Las tres Diputaciones vascas no podían ser menos y olvidando viejas rencillas ocurridas entre Sevilla y Bilbao, cuando en 1910 rivalizaban en celebrar un evento de similares características, deciden subvencionar la construcción de su pabellón representativo. Meses mas tarde se decide separar las representaciones regional e industrial en distintos edificios y ubicación. Así uno de ellos se le denominó Palacio Museo que acogería las representaciones provinciales de carácter cultural y etnográfico, el cual estudiaremos a continuación, y por otro lado el Pabellón de la Industria Vasca, financiado por las Cámaras de Comercio, en que concurrirían entidades oficiales de comercio, industria y navegación. Este último pabellón se estudiará en el apartado correspondiente a los Pabellones Comerciales (Próxima colaboración).

sábado, 9 de agosto de 2008

domingo, 20 de julio de 2008

Pabellón de Uruguay (1929)



Texto:Colaboración de Juan José Cabrero (jujoca(arroba)ono.com)
Imagenes: Sevillasigloxx.com

El Gobierno de la República Oriental de Uruguay, comunica en 1911, al Encargado de Negocios español en Montevideo, la aceptación a la invitación de participar en la Exposición Hispano-americana, con la reserva de conocer el carácter de la muestra. Con motivo de los actos conmemorativos del Centenario de las Cortes de Cádiz, celebrados en dicha ciudad en 1913, y la grata impresión que el Gobierno Uruguayo había sacado de los mismos, éste comunica no existir dificultad para la concurrencia en actos de índole similar.

Pero los acontecimientos de la segunda década de este siglo, hacen cambiar sin embargo, esta primera intención de participar. Así en enero de 1925, el Consejo Nacional, revoca su primer compromiso y en el mes de abril del mismo año, el Ministro de Exteriores, aún mostrándose partidario de la participación de la República en el Certamen sevillano, advierte a nuestros representantes que era necesario contar con el beneplácito de las Cámaras, y en general había oposición en este sentido, ya que se argumentaba que las materias primas producidas por ésta república eran demandadas en todo el mundo, por lo que hacía innecesaria la participación en este tipo de ferias internacionales, siendo un gasto inútil los fondos destinados a este fin.


Y a poco estuvo de quedarse sin representación, ya que se tardó algo mas de dos años para que se decidiera la participación del país americano; de hecho Uruguay no estuvo presente en la Exposición del Centenario de la independencia de Brasil. Frente a este oposición, la influyente colonia española, organiza junto al embajador español, una amplia campaña en favor de la participación en el encuentro hispanista, haciéndose eco la prensa del país. Dando como fruto una nueva iniciativa por parte del Ministerio de Estado, consistente en la construcción de un pabellón para la exposición de los productos tantos industriales como rurales y manufacturados, así como los aspectos administrativos, culturales y artísticos, con una superficie de 1000 m2 y dos cobertizos para la presentación de productores vacunos y lanares.


Sometida a debate esta propuesta en mayo de 1927 en la Cámara Alta, provocó que algunos senadores hicieran encendidos discursos en favor de la "Madre Patria" , sin esperar beneficios económicos que justificaran tal presencia. En cambio los comunistas se opusieron defendiendo que era un gasto inútil y burgués. Por fin el 11 de mayo de 1927, es aprobada por el Congreso de los Diputados la concurrencia del país americano a la Exposición, con una dotación inicial de 80.000 pesos-oro, que luego se aumentaría hasta 100.000, al objeto de hacer permanente la construcción del edificio y poder ser utilizada en el futuro como consulado y biblioteca, denominándose ésta "América de Uruguay".


Una vez dotado de presupuesto el proyecto, se constituye un comité organizador, el cual convoca un concurso entre los arquitectos residentes en el país, los cuales tienen como plazo hasta el día 3 de septiembre del mismo año para presentar sus trabajos. En las bases de la convocatoria el comité establece dos condiciones básicas, una que sea económico, y otra que armonice con el estilo predominante en el sur de España, tales como mudéjar, morisco, barroco del siglo XVIII, etc.


Este último condicionante produjo cierta reticencia, por otra parte justificada, en el seno de los arquitectos que pensaban presentarse el concurso, aduciendo que no solo algunos estilos no eran apropiados para un pabellón, sino que precisamente es en España donde se encuentran las mejores muestras de estos estilos, por lo que por bueno que fuera, no haría sino desmerecer.


La entrada en Neobarroco, es lo más caracteristico del pabellón



A pesar de todo, el concurso siguió adelante, presentándose 19 trabajos, siendo premiado el presentado por Mauricio Cravotto, por su economía, facilidad de construcción y características estéticas.

En el mes de diciembre de 1927, se nombra al Doctor en medicina Torres Insargarat, Comisario de la representación, era hombre de reconocido prestigio, ajeno a la política y por tanto bien acogido por todos.


El Sr. Torres se desplaza a Sevilla estableciéndose en el Consulado de Uruguay en la calle Bamberg 3, gestionando la elección de parcela, y revisando los aspectos jurídicos y económicos de la cesión; intentando conseguir un tratamiento similar al de los EE.UU., consiguiendo la cesión de los mismos por espacio de 75 años, al igual que el resto de países americanos, no siéndo aplicado el trato especial al que aspiraba.

La parcela inicialmente elegida fue la ubicada junto al pabellón de Méjico, pero ésta fue adjudicada a Brasil, por lo que se le asigno una nueva junto a la de los EE.UU. y Chile, quedando zanjado así el asunto a gusto de todos. La parcela de 2.324 m2 de superficie, fue entregada el 8 de junio de 1928, a reserva de formalizar las escrituras por el Ayuntamiento.

Para ejecutar el proyecto, se designa al arquitecto Emilio Conforme, y al contratista sevillano Manuel Alvarez. A simple vista, en la composición del pequeño edificio, se diferencian dos piezas que se yuxtaponen:


- La Nave Principal, formada por la intersección de dos cuerpos a modo de crucero, uno en sentido paralelo a la fachada y otro perpendicular a la misma, y que formaliza la entrada, organizando ambos en una sola planta que al parecer por condiciones económicas y de superficie impidieron que el arquitecto proyectara una planta mas en el principal.

- El Cuerpo Trasero, de forma de triángulo equilátero, acabado en proa y que apunta a un tímido patio central de igual forma, no existente como tal, pero si insinuado en la cubierta . Este cuerpo se organiza como deambulatorio perimetral, alrededor del espacio central, con escasa altura.

Este conjunto constituye un edificio sobrio de tradición urbana, con fachada organizada y representativa que es el tránsito hacia el cuerpo donde se aloja el espacio funcional propiamente dicho.

Alzado y Planta




El cuerpo lateral de pequeña escala que se anexa a la entrada, no deja de extrañar. Sobra desde cualquier tipo de análisis, y puede ser un intento del autor de dar "cierta gracia" al edificio, añadiéndole una terminación semicircular y causar un efecto de arquitectura improvisada y popular, acercándose a las haciendas coloniales de Uruguay, con la única intención de ganar el primer premio.

El pabellón, como ya hemos dicho, es sobrio exteriormente, con portada neobarroca, que responde en cierto modo la estética manierista propuesta por la comisión organizadora, a caballo entre una organización tipológica y una composición propia del siglo pasado; adaptando algunos elementos como arcos de medio punto y cubiertas de teja cerámica curva al gusto imperante por el estilo andaluz.

Detalles de la Portada




La estructura del edificio es de hormigón armado con zonas mixtas de muros de fábrica, sobre zapara corrida en forma de T invertida, a una profundidad de 1,5 mts. Los forjados se resuelven mediante lozas armadas en sus dos direcciones, salvo en algunas zonas que es unidireccional.

La exposición presentada por Uruguay en su pabellón, se componía de representación estatal y pública, y se dividían en tres secciones dedicadas a industrias, lanas, bellas artes, frigoríficos, Escuelas Industriales e Instituto Agrónomo y obras de arte contemporáneo, seleccionadas en un Concurso Nacional.

Los productos y datos expuestos, eran muy diverso, como exhibición de gráficos, datos económicos. muestrarios, maquetas, etc. Había salas dedicadas a la ganadería y a la comercialización de la carne congelada y en conserva. Sección de frigoríficos mostrando mediante cristales las reses congeladas y proyección de una película sobre el proceso de preparación.

Las instituciones públicas que colaboraron fueron los Ministerios de Obras Públicas, e Industria, las direcciones de Agronomía, Inmigración, Inspección de Colonias, de Estadísticas, Enseñanza Industrial; las Escuelas de Veterinaria y Odontología, etc. El sector privado expuso carnes y conservas, cueros, calzados, vinos y licores, madera y parquets, tejidos, productos químicos y farmacéuticos, etc. La semana en honor de Uruguay se celebró del 15 al 21 de Octubre de 1929.

Este edificio, representativo de la República del Plata, que quiso recrear una arquitectura nacionalista, partiendo de las influencias recibidas de España e Italia, es actualmente sede del Consejo de Estudiantes del Distrito Universitario de Sevilla.

Detalle de la Forja

El Pabellón en 1929




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Exposición Iberoamericana de 1929

martes, 6 de mayo de 2008

El Pabellón de Marruecos


Construido para la Exposición de 1929, el pabellón de Marruecos fue promovido por el Estado junto al de Guinea para dar a conocer los territorios coloniales. Parece ser que el gobierno de la época usa las colonias para reavivar el espíritu nacional, y la exposición iberoamericana se considera el lugar perfecto, esto hace que Sevilla, sea elegida frente a Barcelona para contar con pabellones coloniales. Se trata de un pabellón bello pero simple a la vez, de estilo ecléctico, recordando a las mezquitas del país africano. En él participan José Gutiérrez Lescura, director de la escuela de bellas artes de Tetuán y el Pintor Mariano Bertuchi, asi nos lo recuerdan ambas cerámicas en la puerta del pabellón. Destaca su miranete, su cúpula y su puerta, que da a un elaborado patio interior. Domina el blanco, aportando cromatismo los diversos azulejos árabes. El pabellón se diseño con anterioridad a la exposición y su arquitectos lo hicieron sin pensar que se fuera a reutilizar. Según contaban sus arquitectos, diseñaron este pabellón como un divertimento, realizado un anteproyecto de pabellón para lo que sería la Exposición Iberoamericana.

Miranete



Puerta de Acceso



La exposición se complementa con el barrio moro, un barrio con propósitos comerciales.
Alrededor del patio de 12 metros cuadrados se ordena la exposición. El Salón Moro era la recreación del salón de una sala de una casa noble marroquí; en la Sala de Colonización se exponían datos sobre agricultura y minería; por ultimo, en la Sala de Arte, donde se exponían obras de los artistas de la colonia. Junto al pabellón se situó el parque comercial marroquí, con alcaicería y un bazar con café.

En la memoria del proyecto podemos leer:

"Presentar no un edificio de exposición, frío y sin vida, sino una instalación
que a la par que se ajuste en la medida de nuestro saber, al estilo de este país,
lleve un poco de vida palpitante. A este efecto responden los bazares y el café
moruno, y nuestro propósito de que los materiales característicos sean fabricados
en Tetuán y colocados por obreros indígenas especializados. Creemos que así se
obtendrá un edificio que al pasar por exótico en Sevilla, encajará muy bien en el
ambiente, la luz y la tradición del pueblo sevillano"

Una placa nos recuerda a sus arquitectos



El barrio moro, por otro lado respondía a la iniciativa privada, situándose en las cercanías de la Plaza de los Conquistadores, en el sector sur. El diseño es de Antonio Got, profesor de la Escuela de artes de Tetuán. A el se accedía por una puerta que representaba a la puerta de Tánger de Tetuán. Estaba dividido en tres partes, una primera que representaba al barrio de los Bucheros de Tetuán, con pequeñas tiendas morunas; la segunda, esplendorosa representaba a la famosa torre Yemaal Bacha, con una altura de 26 metros y planta octogonal; en la tercera parte hay un gran café con mobiliario y decoración de estilo marroquí.

Vistas del Barrio Moro


Arquitecto

José Gutiérrez, Mariano Bertuchi

Año de Finalización

1929

Año del Proyecto

Anteproyecto: 1922

Estilo

Eclecticismo

Tipo

Pabellón de Exposición

Construcción

Mezcla elementos de una casa señorial marroquí con una mezquita. Tenía carácter efímero.

Dirección

Avenida Mólini


Magnífica Colaboración de Juan Jose Cabrero (jujoca(arroba)ono.com) sobre el pabellón de Marruecos y Guinea


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miércoles, 2 de abril de 2008

El Pabellón de Argentina

Martín Noel, Arquitecto.

Hacia 1915, comienza a surgir en Argentina un discurso Neocolonial. A semejanza del regionalismo sevillano, los arquitectos neoconiales, son entendidos en modelos anteriores, surgiendo el arquitecto historiador. Entre estos, el arquitecto del Pabellón de Argentina, Martín Noel es uno de los más influyentes. En la revista Vida Grafica Española se nos habla de la relación entre el estilo sevillano y el barroco americano español, en la figura de Martín Noel y Aníbal González:

"Ha nacido un estilo sevillano. Los esfuerzos de Aníbal González, que empezaron hace diez años, dieron su resultado. El pasado se ha remozado al gusto del día y el Barroco Andaluz se ha fundido con lo mudéjar. Pero lo más extraordinario es que, a merced de un sincronismo que prueba que lo perenne del sentimiento hispánico en los americanos, al mismo tiempo, un gran arquitecto de ultramar, Martín Noel, trabaja en el mismo sentido que el español. Gracias a lo cual al lado de un nuevo estilo sevillano se ve un nuevo estilo barroco americano español, como lo atestigua el armonioso pabellón de Argentina. No todas las exposiciones universales pueden vanagloriarse de haber creado un estilo."

C
omo hemos dicho no solo se trata de un arquitecto, Noel, también fue un importante historiador de la arquitectura latinoamericana, lo que le valió por el ejemplo el "Premio de la Raza" otorgado por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en 1922 por su libro "Contribución a la Historia de la arquitectura Hispanoamericana.

La corriente neocolonial dejo grandes edificios, hoy reconocidos ene l mundo entero como el Teatro Cervantes de Buenos Aires, inspirándose en la Universidad de Alcalá de Henares o el edificio de Banco de Boston en Buenos Aires, con cierto toque decó armonizado por una portada inspirada en el Hospital de Santa Cruz de Toledo. En Sevilla contamos con un importante edificio de esta corriente, en el que el arquitecto trabajo duramente durante años, el pabellón de Argentina. Con este pabellón se cierra un circulo de importantes edificios eclécticos de estilo neocolonial que guarda la ciudad, entre los que podemos mencionar, el pabellón de Perú, el pabellón de México, el pabellón de Cuba y el pabellón de Argentina que hoy nos toca.

Banco de Boston y Teatro Cervantes


Historia del Pabellón

En 1925, Marcelo de Alvear encarga la construcción del pabellón a Martín Noel. Noel adosó los volúmenes a lo largo de 100 metros de frente sobre el Paseo de las Delicias. Todo giraba entorno a un claustro, donde se vuelca la entrada principal y las salas de la planta primera y baja donde se exponía la temática sobre industria, agricultura, artes, literatura. A ambos lados dos volúmenes simétricos en su disposición en planta, pero con funciones y volumetrías diversas : un pabellón octogonal destinado a exposición y industrial y un pabellón cupulado donde había un teatro con capacidad para 400 personas. En este ultimo aclara Noel reproducía los corrales del Siglo de Oro Español.

Detalle Portada Lateral


El claustro para Noel, simboliza el nexo de unión con la historia iberoamericana. A pesar que no lo aplicaba en todas sus obras, el claustro representaba una herencia española. En 1926 Noel explicaba así el proyecto del pabellón:

"Este concepto, siguiendo la línea de mis realizaciones anteriores, que responden al estilo virreinal, en que lo americano se fusiona con el renacentismo español, es el que me guía. Dentro de mi tesis de las influencias del barroco andaluz en los estilos arquitectónicos del virreinatos, he tratado de acentuar este valor americanista, considerando en particular lo que nos toca más de cerca. Así , respondiendo al programa práctico he aprovechado para contraponer los temas más característicos de las formas originales de nuestra arquitectura: influencias salteñas, cordobesas y aún pampeanas. El pabellón se desarrolla en un cuerpo central que es el que llega hasta el mismo Guadalquivir y luego, a ambos lados, dos cuerpos de edificio; el uno que corresponde a industria, el otro destinado a un gran anfiteatro, donde se reunirán todas las manifestaciones del arte y de la riqueza argentina, inclusive una demostración clara de sus bellezas naturales, desde las tierras norteñas hasta las regiones del lejano sur. El cuerpo central, es en realidad una evocación de una gran casa solariega en cuyo centro se advierte el enorme parche historiado por toda la flora indígena y cuyo patio ostenta los arcos de cal, sobre los cuales las tallas estilizadas ponen su nota severa. El pabellón de la industria esta inspirado en la arquitectura cordobesa, coronando la rotonda, una cúpula, en el espíritu de las de Jesús María y Alta Gracia. Y el destinado al anfiteatro, remata con un piñón, cuyo arabesco corresponde a las líneas de nuestras construcciones de llanura"

El Pabellón y el Guadalquivir

Detalle Cupula


En cuanto a la volumetría del pabellón vemos como rompe los cánones de la simetría, levantándose, torres y cúpula, sin ninguna relación aparente. La libre expresión de volúmenes, según Noel, tiene relación con la arquitectura mudéjar, romántica y modelos americanos. Noel señala como importante la volumetría de la arquitectura pampeana, valorándolos por su sencillez y peculiaridad.

A lo largo del pabellón se reparten motivos ornamentales altoperuano del siglo XVII y XVIII. En la portada principal encontramos un Escudo Nacional, emblema de la Argentina ilustrada, civilizada y decimonónica. Alrededor del escudo observamos motivos decorativos derivados de la flora indígena.

Detalle de reja original

La superficie del Pabellón es de 4500 metros cuadrados. En su interior caber destacar ademas del claustro, la escalera bifurcada. Noel proyecto una torre de cinco plantas hacia el margen del Guadalquivir, la torre esta inspirada en la arquitectura de Arequipa, instalando en esta zona el grill-room donde se expendía carne argentina. Los vanos ovalados y el balcón barroco decoran la torre, que finaliza en una cúpula, hoy modificada, donde se combinan colores blancos con azules. Su precio fue de 1.500.000 pesetas y su construcción se llevo a cabo entre 1926 y 1928.

Detalle Torre Mirador

Vista frontal

El Pabellón desde los Jardines de las Delicias

El pabellón durante la Exposición Iberoamericana de 1929

Boceto de Martín Noel


Colaboración de Juan José Cabrero (jujoca(arroba) ono.com sobre el Pabellón de Argentina para el Blog. (pdf)

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Exposición Iberoamericana de 1929

sábado, 16 de febrero de 2008

Los Pabellones Andaluces en la Exposición Iberoamericana

El total de Pabellones andaluces ascendió a nueve, a saber: Almería, Huelva, Granada, Cádiz, Jerez, Jaén, Málaga, Córdoba y Sevilla. Todos hoy desaparecidos a excepción de la Torre de Córdoba y del Pabellón de Sevilla, hoy teatro Lope de Vega. Los pabellones se caracterizaron además de por su arquitectura localista, por ser los ultimo en finalizarse. Este retraso afecto a todo el sector sur, pero especialmente a los pabellones Andaluces. Solo tres de los ochos pabellones Andaluces del sector sur se inauguraron a tiempo, e incluso el Pabellón Almeriense no llegó a inaugurarse.

Granada: Su arquitecto Leopoldo Torres, presentó un edificio de ladrillos, inspirado en las casas del siglo XVI y XVII con elementos traídos de la Alhambra como la Puerta del Vino, usada como entrada principal del Pabellón, tejados escalonados, etc.


Málaga: No fue el único edificio de Fernando Guerrero Strachan, autor además del Hotel America Palace, presento un edificio de estilo neobarroco inspirado en el Palacio Arzobispal de Málaga.

Vista Lateral

Córdoba: El pabellón de Córdoba contó con la particularidad de ser uno de los más tardíos en finalizarse, concretamente hasta el 6 de Abril de 1930. Para su diseño el arquitecto Carlos Sáenz Santa María hizo uso de elementos de la Mezquita y la torre de la iglesia de San Nicolás de la Villa. El Pabellón sufrió una explosión durante la guerra civil, ya que fue usado como polvorín, sin embargo la torre de salvo integrándose en la actualidad en el campus universitario de Reina Mercedes.


Cádiz: Presento a la muestra un edificio Neobarroco, la torre representa a la catedral de Cádiz, un diseño muy acertado lamentablemente desaparecido. Su arquitecto fue Juan Luis Romero Aranda.

Pabellón de Cádiz y Pabellón de Granada aun en construcción

Jaén: Finalizado el 2 de Noviembre de 1929, con la muestra ya inaugurada, se trata de un Pabellón que reproduce las construcciones jienenses del siglo XVII. Destacaba su mirador de estilo Neobarroco. Su arquitecto Luis Berges Martínez, importante arquitecto regionalista.

Jerez: Su autor Luis Fernández Palacios, asumió el pabellón impulsado por el ayuntamiento jerezano para la muestra. De aires muy tradicionales.

Huelva: Homenaje a los lugares colombinos, su autor José María Pérez Carasa, tomo elemento de La Rábida, Moguer y Palos de la frontera para la confección del pabellón. En este caso al igual que en otros cobra especial protagonismo la torre, de la iglesia de San Jorge de Palos de la Frontera, en estilo mudéjar.

Detalle de la Torre

Almería: El Pabellón no llegó a inaugurarse. Representaba la Alcazaba, y era de carácter efímero.

Sevilla: Aunque este pabellón bien merece una entrada aparte, apuntaremos que compartía una triple función: Casino, Teatro y pabellón de Sevilla. Situado junto a la entrada de la exposición, fue diseñado por Vicente Traver en 1925 en estilo neobarroco. En el Pabellón de Sevilla se realizo una exposición sobre el reino de Sevilla, en ella se mostraron numerosos documentos y obras de arte.






miércoles, 6 de febrero de 2008

El Pabellón de Santo Domingo


La República Dominicana presentó un Pabellón que suscito criticas en la isla. El Nombre elegido fue el de "Pabellón de Santo Domingo" nombre que no debe llevar a pensar que solo representaba a la ciudad de Santo Domingo, ya que hasta 1966, no se le asigno el nombre oficial a esta Ciudad, conociéndose como Santo Domingo o Republica Dominicana indiferentemente al país. Como decíamos, suscito criticas en la Isla por la escasa originalidad de la obra. El Pabellón se basa en una copia del famoso Alcázar Colón, Palacio del Virrey, construido en 1510. La escala 1:3. No obstante y a pesar de la escasa originalidad de la obra, es grato tener una replica en la ciudad de este singular edificio. Prácticamente la única modificación que sufrió el Pabellón con respecto al original, fue la incorporación de 4 garitas en sendas esquinas, representando a las fortificaciones de la ciudad, todo acompañado por una fuente, reproducción de la que ocupa la Plaza de la Independencia de Santo Domingo. El Pabellón ha sido maltratado durante años, siendo sede de la Demarcación de Carreteras, lo que trajo consigo la destrucción de la fuente. Actualmente se encuentra en restauración y tras invertir 700.000 Euros para la restauración no solo del edificio sino de su entorno, esto incluye la reurbanización hacia la Avenida de la Palmera, pondrá por fin en valor un edificio que ha pasado desapercibido durante años.

Restauración del Pabellón

Pabellón en 1929

Alzado

El Pabellón tras su restauración





El Pabellón en la Exposicion de 1929





Colaboración de Juan José Cabrero (jujoca(arroba)ono.com) sobre el Pabellón de Santo Domingo

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Exposición Iberoamericana de 1929