viernes, 18 de julio de 2008

Edificio El Cano



La arquitectura Sevillana vuelve a recuperar el ladrillo como material constructivo a lo largo de los años cuarenta y cincuenta. Durante estos años empiezan a aparecer las primera unidades habitacionales en la Ciudad. Esta primeras urbanizaciones de altos bloques, comienzan a expandirse hacia el sur de la ciudad inicialmente. La razón de la aparición por fin de la construcción en altura en Sevilla podemos encontrarla en el aumento de población de la ciudad durante estos años de posguerra con una gran inmigración procedente del campo, no obstante la oferta de viviendas en Sevilla no era capaz de absorber la demanda, surgiendo algunos barrios de arquitectura marginal en el extrarradio de la ciudad. El racionalismo es el estilo elegido para estas construcciones, en unos más visibles, en otros disfrazados bajo un pseudo-regionalismo que el régimen franquista se encargaba de avivar.

José Galnares, fue poco a poco moderando su discurso racionalista, y esto lo podemos ver en muchas de sus obras de posguerra, muchas encargadas por instituciones públicas y privadas con una gran dosis de academicismo como el Banco de Bilbao (Plaza Nueva, 1950) o La Delegación de Hacienda (Tomás de Ibarra, 1953). El primer edificio "El Cano" de 1953 que hoy presentamos es un edificio de planta rectangular. La segunda fase, es un edificio anexo, construido en 1955, de estética similar, cuyo arquitecto es Fernando Barquín. Ambos fueron encargados por la Empresa Nacional El Cano.

Interesante propuesta de Galnares quien diferencia claramente tres cuerpos: el primero de carácter comercial, adelantado al segundo y tercer cuerpo, en piedra. De vanos rectangulares, contiene cierto toque academicista en su balaustrada donde el arquitecto abusa de las líneas rectas; el segundo cuerpo, racionalista, esta formado por una repetición de vanos rectangulares, enmarcados en piedra blanca. Es el cuerpo más alto con un total de siete plantas, dándole un aspecto macizo al conjunto. Es interesante el juego del ladrillo y la piedra de los marcos, esta técnica; el tercer cuerpo, formado por las dos ultimas plantas y sendos miradores en las esquinas, le han hecho valer el titulo de "historicista". Pensamos que es un juicio fácil, calificar de "historicista" al edificio por sus dos ultimas plantas sin mirar que en las otras nueves vemos ejemplos claramente racionalistas desde las puertas de entrada hasta la distribución de la fachada del segundo cuerpo. Si bien los miradores y los arcos de medio punto podemos considerarlo un guiño a la arquitectura tradicional Sevillana, ni siquiera las pilastras de los miradores se acercan al modelo regional, sino más a un academicismo ornamental. Por otra parte conociendo la capacidad de adaptación al cliente que tenia Galnares es probable que el propio promotor le pidiera algún elemento que le diera un aire característico a la obra.

Detalle del Mirador

Fachada




Obra racionalista en resumen, así nos lo muestran muchos de sus elementos la piel de la fachada con sus vanos rectangulares, la aplicación del ladrillo, el escalonamiento de sus tres cuerpos, e incluso la distribución de sus escaleras.

Perspectivas



Arquitecto

José Espiau y Muñoz

Año de Finalización

1953

Año del Proyecto

1951

Estilo

Racionalismo

Tipo

Edificio de Viviendas

Construcción

A pesar de su cartel de Historicista, es una interesante obra de Movimiento Racionalista en Sevilla, por ser pionera en la vivienda en bloque en la ciudad. Estas primeras viviendas colectivas fueron promovidas por empresas y sindicatos para sus trabajadores.

Dirección

Avenida Molini

1 comentario:

Anónimo dijo...

me encanta este edificio aqui he pasado parte de infancia , mi madre trabajaba en el , viviendas como estas no la vuelven hacer