El aeropuerto es uno de los ejemplos más puros del espacio sin cualidad, superado sólo por el del hipermercado: grandes recorridos, dimensiones a la vez enormes e insignificantes, esto hace que Moneo le diese al aeropuerto de Sevilla un aspecto de gran hangar, de dimensiones abiertas, a semejanza de lo que ya había hecho en algunas obras como el Museo Nacional de arte Romano de Mérida. El aeropuerto de San Pablo responde al esquema de circulación separada diferenciando la salida y la llegada y conceden al aeropuerto la condición de recorrido, de muelle y la antesala. Superpone a todo ello una imagen de arquitectura interior y exterior, donde prima más la imagen de la ciudad meridional y andaluza que la de una infraestructura de transporte. El lugar de la metáfora de vuelo, la metáfora de Sevilla, en lugar de las alas de la terminal de Saarinen en Nueva York, o del piano de Kansai, un espacio de cúpulas con cubiertas tejas vidriadas, secciones que recuerdan a la mezquita y a las estaciones con grandes vestíbulos del siglo XIX. Un aeropuerto que refleja la historia de una ciudad milenaria, más que un aeropuerto que refleje un gran salto hacia el futuro, aunque en el aeropuerto prima lo primero, Moneo, no deja de lado la funcionalidad y el diseño de un aeropuerto preparado para el siglo XXI, lo que genera una mezcla entre tradición y modernidad, que ha sido admirada en todo el mundo. La ambición por producir un cuerpo exacto, de 200.000 metros cuadrados, lleva a desplazar incluso el aparcamiento de vehículos, ese habitual laberinto de asfalto, como un patio cuadrado duramente encajado en las superficies residuales de la cartera y sus accesos. Para Rafael Moneo "en los aeropuertos la servidumbre hacia aspectos funcionales de la circulación acaba haciendo muy difícil la presencia de la arquitectura". Los colores igualmente diferencian al aeropuerto sevillano del resto, frente a los colores grisáceos es generalmente han dominado el plano aeroportuario, el aeropuerto sevillano Moneo usa colores como el blanco y el azul en su interior y el amarillo y azul del azulejo vidriado. Una de las críticas que recibió el aeropuerto fue su falta de luz, en esto también el aeropuerto es diferente, frente a los aeropuertos acristalados, se propone un aeropuerto de aspecto sólido sin apenas entradas de luz.


Imagenes del Exterior en 1992

| Arquitecto | Rafael Moneo |
| Año de Finalización | 1991 |
| Año del Proyecto | 1989 |
| Estilo | Arquitectura Contemporánea |
| Tipo | Aeropuerto |
| Construcción | Una de las principales infraestructuras realizadas para |
| Dirección | N-IV Km. 530 |
Arquitectura y Diseño: Expo´92. Electa. Milán 1992.