Si bien Sevilla a diferencia de otras ciudades españolas no tiene grandes edificios del movimiento moderno, en la ciudad si se cultivó con gran acierto la arquitectura moderna aplicada a la vivienda unifamiliar. Los nuevos barrios como Nervión o El Porvenir hizo que se construyeran múltiples villas expresionistas tales como el Mechero de la Calle México (hoy Calle Juan Pablos de Delgado Roig, las Villas Donostia y Moya de Granados de la Vega, la opera prima de Luis Sert con su Casa Duclós y por supuesto las villas de Lupiáñez Gely más cercanas al cubismo, como la que encontramos en la Alameda de Hércules o esta que hoy tratamos del barrio del Nervión.
Algunas villas racionalistas de nuestra ciudad, Villa Moya de Granados de la Vega, y la Casa Blanca de la Palmera de Magdalena Galifa.
Era la época de las villas de la nueva generación de arquitectos europeos, la Casa La Roche-Jeanneret o Villa Saboya de Le Corbusier o la Casa Tugendhat de Mies Van der Rohe y Sevilla no estuvo al margen de esta moda.
Se trata de dos viviendas adosadas, una tipología poco común en nuestra ciudad a pesar de que durante los años treinta encontramos varios intentos como el que realiza Aurelio Gómez Millán en 1936 en la calle Gravina. Ambas viviendas se organizaban en un cuadrado de 8 x 8 metros, Lupiáñez dividió a su vez este espacio en cuatro cuadrados, organizando la distribución interior de la vivienda sin apenas pasillos. De su interior destaca la escalera, elaborada en clave moderna muy similar a la del Instituto Anatómico. Lupiáñez también define el uso de la parcela, diseñando un jardín ortogonal e incluyendo incluso una pista de tenis.
Distribución del terrero
Alzado de las villas
Su exterior destaca por su simpleza, su paramento blanco, paredes lisas a excepción de dos magníficos balcones expresionistas, con barandillas tubulares. Lupiáñez combina ventanas horizontales con verticales, todas adornadas en su dintel con dos aristas curvadas. Estos dos pequeños detalles son los únicos que proporcionan algo de brío a la fachada, mostrándose por tanto una fachada seria y sumamente estática. La simetría se rompe con un cuerpo adosado en el bajo. En la memoria del proyecto Lupiáñez describe el proyecto:
«Se proyecta de muros de fábrica de ladrillos sobre cimentación de hormigón armado. Entramado de viguetas de hierro forjados con bloques huecos de hormigón. Tabiques de fábrica de ladrillo enlucidos con yeso. Paramentos exteriores enfoscados de cemento y revoco a la tirolesa. Solería de azotea de ladrillo de mesa raspado. Pavimentos de losetas de cemento. Escalera sobre bóveda tabicada y escalones con huella de piedra artificial y tabica de azulejos. Plintos de azulejos en todas las habitaciones. Alicatados hasta 1 '5 m. en cocina, W C. y baños. Carpintería exterior de hierro en perfiles especiales, carpintería interior de madera con forro de okume. Instalación de agua fría y caliente con tubería de hierro galvanizado. Alcantarillado con tubería de semigrés. Instalación eléctrica empotrada con tubo Pesehel.»
Exterior
Exterior y Pasillo de Entrada
Derribada en 2008, gracias a J.M. Jiménez Ramón quien realiza un exhaustivo estudio en su libro "Cuatro ensayos en torno a la arquitectura racionalista en Sevilla.", el cual recomendamos para saber más sobre esta singular villa, podemos disfrutar de imágenes de su interior. El expediente aparece firmado también por Arévalo Carrasco.
Escalera
Detalle de las ventanas y la puerta de acceso
Créditos de las Imagenes:
Instituto Andaluz de Patrimonio Historico
"Cuatro Ensayos entorno a la arquitectura racionalista en Sevilla" J.M. Jiménez Ramón. 2006. Servicio de Publicaciones de la US.
Arquitecto
Gabriel Lupiáñez Gely y Arévalo Carrasco
Año de Finalización
1940
Año del Proyecto
1939?
Estilo
Movimiento Moderno
Tipo
Villa
Construcción
Lupiáñez en esta villa desecha todo tipo de esteriotipo racionalista. Huye de los típicos modelos centroeuropeos que habían utilizado sus colegas en otras villas de la ciudad, para realizar una interpretación propia de la villa moderna. Líneas rectas, simetría por una de sus fachadas, ruptura de la misma por la posterior, orientación estratégica de las habitaciones en función de las condiciones climáticas sevillanas o la curiosa distribución en cuatro cuadrados de su plantan son algunas de las características de esta villa poco conocida pero que se encuentra gracias a la labor de conservación de sus propietarios totalmente original. Desde su suelo hasta su W.C., pasando por su original escalera se conservan aún.
Villa Abril, supone el eslabón entre los arquitectos de formación regionalista con indagaciones en el racionalismo y la generación de mediados de los años treinta que asume totalmente el racionalismo y que lo desarrollará a partir de los años cuarenta con edificios como la Estación de Autobuses del Prado, o la Universidad laboral.
Dirección
C/José Luís de Caso
Más Información
"Cuatro Ensayos entorno a la arquitectura racionalista en Sevilla" J.M. Jiménez Ramón. 2006. Servicio de Publicaciones de la US.
Nota Posterior: Haciendo gala de la genial gestión patrimonial en nuestra ciudad, en 2008 fue derribada para promover un edificio de viviendas de lujo. La villa se encontraba incluida en el Catalogo del Movimiento Moderno del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico, desde el Blog pensamos que los esfuerzos de este tipo de entidades deben ir más allá de catalogar y fotografiar bienes y en colaboración con las autoridades locales velar por la protección y mantenimiento de los bienes emblemáticos. Este mal afecta desde los años setenta a los barrios de expansión surgidos al calor de la Expo del 29 como el Porvenir o Nervión. Es necesario un plan de protección para el barrio de Nervión tras la desaparición de la emblemática Villa María Gloria construida en 1930 por Juan José López Sáez en la Calle Marqués de Nervión en el año 2005, vemos como el proceso de destrucción continúa.
Su expresionismo, causo revuelo en aquella Sevilla de la Posguerra, un edificio que refleja una vez más el genio de su arquitecto Lupiáñez Gely, sin desmerecer la participación de su colaborador y director de la obra Arévalo Carrasco, que construyo un edificio con tal calidad que aún hoy en día podemos ver las persianas originales en muchas de sus ventanas. El Cabo Persianas es sin duda uno de los mejores ejemplos del expresionismo andaluz con otros edificios como el Trasmediterránea de Cádiz, el Mercado de Abastos de Algeciras o la Casa Almansa de Jaén.
El Edificio
En 1938 comienza a construirse este edificio por iniciativa de Manuel Marcos, finalizándose en 1939. El edificio se emplaza en un solar irregular, de forma trapezoidal, Lupiáñez soluciona ingeniosamente esta descompensación, ya que a lo largo de la fachada a la Calle San Pablo dispone un cuerpo volado que da continuidad al edificio, pareciendo realmente un edificio de planta rectangular. Con el cuerpo voladizo, además distingue la parte comercial del edificio con la parte destinadas a viviendas. El edificio cuenta con una escalera situada en la parte central de la planta, a ambos lados de la misma se abren sendos apartamentos por planta. Según J.M. Jiménez Ramón el edificio se incluye en el estilo internacional, y aunque no lo cataloga de totalmente expresionista, la influencia de este estilo de entreguerras es evidente en los giros curvos del cuerpo voladizo. Según Jiménez Ramón: "El entendimiento del edificio como volumen, la regularidad como principio compositivo frente a la euritmia académica y la proscripción de decoración aplicada encuentran aquí una aplicación casi literal". La fachada posterior como es común en algunos edificios modernos como los Art decó de Juan José Lopez Sáez se componen de vanos verticales con una total limpieza ornamental.
Su apodo, "Cabo Persianas" tiene una explicación doble. Su aspecto, le valió el apodo de Cabo, haciendo referencia a la similitud de su diseño con el puente de mando de un barco. El apodo persiana, proviene de sus persianas enrollables, que aún hoy podemos ver. Estas persianas muestran una vez más el aspecto funcional del edificio. Ohlsson escribía en la revista AC sobre las persianas enrollables:
"Los grandes huecos, especialmente en sentido horizontal, que caracterizan a esta racional construcción moderna, encuentran, en la persiana enrollable, la solución más perfecta, la única práctica, para regular su luz y ventilación. Con gran comodidad se obtiene, gracias a ella, la más suave graduación de la luz tamizada, permitiendo hasta la oscuridad absoluta."
Detalle de la Puerta de entrada
Transición entre fachada delantera y trasera
Planta
Fachada Original. Fue posteriormente modificada, completando el giro del voladizo hasta la fachada trasera.
La Polémica
Cuando el edificio es acabado en 1939, surge la polémica, el ministerio de Educación Nacional eleva la queja a la Dirección General de Bellas Artes en los siguientes términos: " a los daños producidos a la ciudad de Sevilla en diferentes aspectos con la edificación de una casa construida en la Plaza de la Magdalena". La Dirección General de Bellas Artes pasaría la queja a la Comisión Central de Sanidad que paralizaría cualquier intención de "alquilar la finca", para que no se produjeran conflictos en caso de derribar el edificio.
En Septiembre de 1940, se acuerda el derribo del Cabo Persianas, el Ayuntamiento debe costearlo por haber permitido un edificio que dañaba tanto el aspecto de la ciudad. Afortunadamente el encargado de llevar a cabo el derribo del edificio es Juan Talavera y Heredia, por aquel entonces arquitecto municipal y gran defensor del edificio. De su escrito respondiendo al Ayuntamiento nos vamos a quedar con el punto 2, sobre la forma del edificio:
"2°. - Que lo construido no responda al aspecto artístico del lugar en que está emplazado.
La Plaza del general Franco tiene el trazado vulgar de las del siglo pasado. Un perímetro de forma aproximadamente rectangular, roto y abierto en sus ángulos y centro, sin que presente ninguna de las condiciones exigibles a exigible a una plaza, dando a esta palabra la acepción, que desde C. Sitte hasta hoy vienen atribuyéndole todos los modernos urbanistas.
Los edificios que la rodean, casi todos del pasado siglo, puesto que la plaza fue formada durante la invasión francesa, sobre el solar resultante del derribo de la iglesia de la Magdalena.
Los alzados de los edificios que la rodean son vulgares y anodinos, a no ser que quiera considerarse como monumental la fachada de una casa existente decorada con yesos abundantes de un pseudo renacimiento francés.
No tiene, pues, la plaza ninguna nota artística destacada, si se exceptúa la fuente de gusto italiano, que ocupa su centro, y ésta deberá ser trasladada el día en que, resueltos los ensanches y aumentada la circulación, sea necesaria la totalidad de la plaza para su deenvolvimíento.
Las casas de esta plaza tienen, en general, pisos bajo, principal y segundo, como era uso y costumbre hace años en la ciudad. Posteriormente han ido aumentando las casas sus alturas, por la escasez de solares, el consiguiente aumento del precio de éstos y la necesidad del aumento de viviendas. Lógicamente se han producido, temporalmente. Desigualdades grandes en las alturas de las casas de cada calle, en tanto las otras llegaban a la altura de las ya construidas y esto no ocurre sólo en Sevilla, en el centro de Madrid, en la calle Alcalá y en la Avenida de José Antonio, tenemos ejemplos muy recientes en estos casos. No es extraño, que el Ayuntamiento de Sevilla creyera inevitable el que esta casa fuera construida con la altura permitida en las Ordenanzas Municipales vigentes, para vía de la anchura que tiene la Plaza del General Franco.
Creyendo justificado el volumen, pasemos a examinar el aspecto estético de las superficies que lo limitan y la disposición de ellas.
El Excmo. Ayuntamiento de Sevilla ha demostrado constantemente su preocupación y deseo de no alterar el carácter de la ciudad, y ha conseguido librarlo de la tendencia tan generalizada en todas las poblaciones al hacer sus reformas, de querer cambiar su aspecto inspirándose en el de otras poblaciones extranjeras. Sin duda, a ello han cooperado los Arquitectos sevillanos y el gusto y opinión general del público. Pero hace unos años, las nuevas tendencias estéticas en arquitectura han llegado a Sevilla, como a otras ciudades de carácter artístico e histórico, Salamanca por ejemplo, y el Excmo. Ayuntamiento ha tenido que debatirse con esas nuevas tendencias sin autoridad oficial en asuntos de arte para poder opinar, y se ha valido para el/o de asesoramientos autorizados como son la Academia, Comisión de Monumentos y recientemente, la Comisaría de Defensa del Patrimonio Artístico Nacional. Así, ha pedido informes cada vez que ha debido resolver sobre alguna construcción en lugar que por su emplazamiento lo requería.
Pero en el caso del edificio del que venimos tratando, como según queda expuesto anteriormente, la plaza del general Franco no tiene carácter artístico determinado, y sólo interesaba la perspectiva de la iglesia de San Pablo, la que no sufría daño con esta construcción, no estimó necesarios esos asesoramientos. Por otra parte, como el estilo a que las fachadas se ajustan, aunque no fuera de su agrado, es hoy generalmente admitido en todas las ciudades españolas, y no considerándose con atribuciones para dogmatizar; ni legislar en asuntos de arte, hubo de aceptar el criterio generalmente admitido."
En su intervención Talavera justifica la estética del edificio aludiendo a "las nuevas tendencias estéticas en arquitectura han llegado a Sevilla, como a otras ciudades de carácter artístico e histórico" Esto es importante y denota un convencimiento por parte de Talavera del fin de una arquitectura ecléctica o regionalista y la apertura hacia nuevas formas. Si bien es cierto que en muchas de estas ciudades la arquitectura moderna tiene presencia en sus ensanches, en Sevilla encontramos algunos de estos edificios en El Porvenir o Nervión, sin embargo dada la gran amplitud del centro histórico podemos considerar lógico que también se produjeran reformas en la estética de caserío intramuros.
Este edificio de la calle Azafrán que ha sido recientemente remodelado fue diseñado por Gabriel Lupiáñez Gely, en la segunda mitad de la década de los años treinta. Un edificio desconocido pero con elementos interesantes. Su arquitectura se encuadra dentro de la arquitectura "Salmón" española, donde destaca la austeridad y el uso de diversos materiales como el ladrillo para la fachada, eso sí, Lupiáñez no renuncia a su toque expresionista particular como podemos observar en sus esquinas redondeadas, donde inserta dos vanos. Al mismo recurso recurre para la transición entre la fachada de la calle Azafrán y la fachada a la bocacalle donde se encuentra la entrada al inmueble.
Es inevitable establecer comparación entre este edificio y el Cabo Persianas, tienen muchas en común, esquinas redondeadas o el voladizo de las plantas superiores, retranqueado la planta baja. el edificio a pesar de su escaso tamaño es un ejemplo realmente interesante dentro del racionalismo sevillano, y que afortunadamente ha llegado nuestros días, desgraciadamente otro edificio tan novedoso como este, situado en la plaza de Europa, obra de José Galnares fue derribado.
Detalles de la fachada
La desaparecida casa de Galnares Sagastizábal en la Plaza de Europa, construida en 1934.
Buena muestra de arquitectura racionalista, donde Lupiáñez nos entrega otra buena muestra de su arquitectura, siguiendo los cánones de la arquitectura racionalista nacional aún que con cierto toque personal de su expresionismo. En ella observamos elementos comunes al Cabo Persianas. Recientemente renovado manteniéndose la estructura original de la fachada.
Tras 9 años de abandono el Mercado Puerta de la Carne ha vuelto a la actualidad, por un desgraciado incendio en su interior que parece no haber afectado a su estructura y por los planes del Ayuntamiento de recuperarlo. Pasado, presente y futuro de una de las primeras obras del Racionalismo Español en lo que a este tipo de edificios se refiere.
Origen
El 15 de Julio de 1926, el teniente de Alcalde, Manuel González Parejo, eleva una moción al Alcalde, Conde de Bustillo, donde expresa la deficiente situación de la ciudad en cuanto a mercados se refiere. Analizando la situación del Mercado de la Calle Feria, expresa que la situación solo puede ser resuelta: "de manera radical, yendo a la construcción de mercados nuevos, que por sus higiénicas condiciones y situación, satisfagan las necesidades del abasto de la población.". Asimismo se refiere al barrio Puerta de la Carne, Nervión, la Borbolla, Santa Cruz y San Nicolás.
En las bases del programa se describen algunos aspectos interesantes.
"Deberá proyectarse de modo, que ofreciendo un aspecto decoroso cual corresponde a un edifico público, sea diáfano y sencillo con lo que podrá resultar de menos costo" "El proyecto o proyectos que el Excmo. Ayuntamiento acuerde premiar quedará de su propiedad pudiendo por tanto realizarlos como estén, modificándolos o utilizando de ellos lo que juzgara oportuno o dejar de ejecutarlos"
Las bases fueron aprobadas el 8 de Septiembre de 1926. Y los proyectos debían presentarse el 21 de Diciembre de 1926.
El fallo del arquitecto municipal sobre el proyecto de Lupiáñez Gely y Aurelio Gómez Millán fue el siguiente:
"El proyecto de los arquitectos Sres. Gómez-Lupiáñez, cumple las bases 1º, 2º, 5º, en las 6º, 7º, 9º es incompleto. La decoración exterior es de absoluta sobriedad y algo más prodiga en su interior. Con la distribución se consiguen 128 puestos, teniendo los destinados a carne las dimensiones exigidas y bien dispuestas en sus agrupaciones. La construcción de los puestos de verdura, con divisiones verticales de madera, no la considero conveniente por su pronta destrucción con los baldeos, que se harán con más dificultad que si se construyeran con enrejados, lo mismo que en los puestos de pescado, con los mostradores cerrados con paramentos verticales de cemento al interior y azulejos al exterior. Respecto a la construcción, los detalles del cálculo son completos para las secciones de cemento armado, dimensiones y disposición de hierros, siendo conveniente sustituir las citaras (que con tabiques enlazados dice constituirán el cierre externo del edificio) por citarones cuando menos, para su mayor estabilidad, teniendo en cuenta el carácter permanente del mercado y evitar posibles reparaciones futuras. La cubierta se proyecta de Ruberoid (cartón-cuero) para proteger los techos de cemento armado de la intemperie, la idea acertadísima, en evitación de las reposiciones que pueda exigir debería sustituirse por una solería de ladrillo, aún teniendo que reforzar los elementos resistentes. Finalmente, en la cimentación se proyecta usar morteros de cal y cemento, a dosis convenientes, para el pronto fraguado. En los finales de cañerías deben establecerse pozos de registro para su posible limpieza. Su presupuesto es de 630.439, 18 pesetas incluyendo el 17%, fijando 8 meses para su ejecución y garantía de 1 año. Avala el presupuesto la Empresa General de Construcciones. Estimo este proyecto admisible y completado, con opción al 2º premio, pues por no cumplir todas las bases, no procede concederle el 1er premio."
El proyecto de Lupiáñez-Gómez Millán quedó en segunda posición, por otro lado el presentado como segunda solución por Juan José López Sáez quedo primero y el Proyecto de Magdalena Gallifa y Sánchez Núñez, tercero. Finalmente se eligió la segunda opción con algunas modificaciones. El 25 de Marzo de 1927 se les comunica a Lupiáñez y a Gómez Millán la decisión municipal de ejecutar su proyecto. El 22 de Junio de 1927 el Ayuntamiento acuerda aprobar el proyecto y ejecutar las obras con cargo al presupuesto para "Obras conexas con la Exposición Iberoamericana". El edificio es entregado finalmente el 17 de Febrero de 1930 al Ayuntamiento.
Su Diseño
Sus suaves líneas cercanas al marco expresionista que dominaba gran parte de la vanguardia arquitectónica europea, lejos de cualquier regionalismo, ha hecho que durante años pase desapercibido, para la ciudadanía y las autoridades publicas, de hecho hasta no hace mucho aún no estaba declarado BIC. Gran fama, sin embargo, tienen otros mercados como el de Algeciras del ingeniero Torroja de 1935, con su espectacular cúpula. ¿Pero cual es la importancia del mercado Puerta de la Carne, como hito arquitectónico del movimiento moderno Sevillano? La respuesta es sencilla, quizás estemos ante la muestra más valiosa del movimiento moderno dentro de nuestra ciudad, primero por sus autores, un joven Lupiáñez Gely que debido a su enfermedad no había obtenido aún el titulo, y que mostraría gran aptitud para las vanguardias durante toda su carrera, a el le acompaña A.Gómez Millán, quien ya había realizado algún edificio moderno en nuestra ciudad como "Autoibérica" en la Calle Sierpes; segundo la precocidad de la obra, hablamos del año 1927, el considerado padre del GATEPAC, Luis Sert, no realiza hasta 1930 su ópera prima, la casa Duclós. Otro racionalista, Fernando García Mercadal, realiza en 1926 su primer proyecto racionalista, "El Rincón de Goya", que finaliza en 1928, en 1929 presenta el proyecto racionalista para la Inmobiliaria los Remedios en Sevilla. Secundino Zuazo, durante esta época muestra un tímido racionalismo acompañado con grandes dosis de academicismo, que se muestra en el plan para la Inmobiliaria los Remedios que realiza en 1926, otra obra destacable es el Edificio de Correos de Bilbao de 1927, sin embargo es con la segunda republica, sobre todo a partir de 1932 cuando muestra su racionalismo más depurado. Tan sólo algunas obras con cierta influencia Decó se adelantan al Mercado es el caso del Teatro Pavón de Anasagasti en Madrid, que data de 1924. Como vemos los grandes maestros del racionalismo español comienzan durante estos años a desarrollar su técnica, si bien en la mayoría de los casos no son obras de gran envergadura.
Su diseño sigue la modelo claustral, con una gran cubierta a dos aguas que proporciona suficiente luminosidad al interior. Así mismo tiene importancia no sólo el patio central sino el perímetro, donde se ubican puestos que necesitan mayor mantenimiento que los del centro, que queda totalmente diáfano, los puestos del centro están construidos en madera y de escasa altura para no romper la diafanidad y libertad del gran espacio abierto. La gran estructura abovedada de hormigón permite no solo definir la distribución interior, sin que además debido a su escalonamiento permite la incorporación de grandes ventanales, el diseño de gran plaza central combinado con puestos perimetrales se refuerza con una banda decorativa que recorre el perímetro del mercado y que hoy se encuentra en mal estado de conservación.
Hablar del diseño del mercado es hablar de su gran lucernario, construido en hormigón armado, es sin duda uno de los elementos más característicos del Mercado, diseñado con una doble función, por un lado estética: a pesar de que el mercado tiene un aspecto cerrado desde el exterior, el lucernario reduce esa barrera psicológica, que desaparece cuando se accede a su interior y se contempla la gran luminosidad que proporciona este lucernario. Según J.M. Jiménez Ramón, los arquitectos se inspiran en el Matadero de Lyón de Tony Garnier, realizado en 1917, sin embargo en la obra de Garnier no se reduce a un lucernario, sino que toda la techumbre, a dos aguas, se escalona permitiendo la entrada de luz natural. (Si alguien tiene curiosidad sobre la Nave de Garnier y sobre sus usos, fue salvada de ser demolida en 1973 y actualmente es un lugar donde se realizan ferias, congresos, espectáculos, conciertos. Cuenta con 5000 butacas y 8000 plazas adicionales para conciertos, eso sí su planta algo más pequeña que la de nuestra Fábrica de Tabacos.). Y por otro lado la presencia del lucernario, entre otros elementos nos da una idea de la funcionalidad con la que se realizo el mercado, iluminación y ventilación, higiene, regularización de huecos diferenciando entre una gran plaza y los puestos perimetrales, limpieza de líneas para facilitar el mantenimiento del edificio.
Lucernario
El exterior se muestra sólido con líneas depuradas y ciertos toques expresionistas, como las esquinas redondeadas que flanquean la entrada, la banda a modo de cornisa que recorre el perímetro del mercado o alguna balconera que nos encontramos en su parte trasera.
Detalles de la Fachada
Vista de la fachada lateral
Fachada lateral del proyecto original
Perspectiva según H. Montes
Transformaciones y estado actual
Los mostradores de madera apenas duraron 5 años, en 1935 empiezan a sustituirse progresivamente a petición de los propios comerciantes. Hoy en día podemos ver algunas construcciones en la segunda planta, gran parte de estas fueron realizadas por Juan Talavera en 1936, y se realizan para albergar algunas oficinas municipales. Sin duda esta intervención tuvo un impacto negativo sobre el edificio ya que rompe su linealidad y armonía arquitectónica, esperemos que en futuras intervenciones se tenga en cuenta la eliminación de estos añadidos. El actual color no es original. A esto hay que sumarle la más que probable pérdida de las cristaleras, realizadas en madera, tras la intervención que se propone, este material se viene sustituyendo por aluminio en casi todas las intervenciones. Aunque la mayor parte de las cristaleras se conserva, cada día quedan menos, las ultimas destruidas por el incendio de su interior. El estado actual es lamentable, un edificio pionero, que ha permanecido durante más de 9 años en total estado de abandono. Igualmente hay que se escépticos con las futuras intervenciones, una departamentalización de la plaza central o la ocultación de su lucernario bajo un falso techo con tal de aprovechar mejor el espacio, acabaría con el espíritu vanguardista de este mercado.
Interior en su inaguración, en la fotografia se aprecian los puesto centrales de madera, que comenzaron a se sustituidos a partir de 1935.
Un edificio pionero en nuestro país en cuanto a estilo. En el se observa una rica mezcla de estilos vanguardistas, a pesar de que hoy tiene partes sustancialmente modificadas y su estado no es bueno. Construido en hormigón armado, da continuidad al mercado tipo claustras, arraigado en nuestro país.
Dirección
Demetrio de los Ríos
Más Información
Tres aportaciones cruciales de Gabriel Lupiáñez Gely. José María Jiménez Ramón. 1999. Diputación de Sevilla.
El actual Mercado de la puerta de la Carne constituye uno de los más tempranos ejemplo del Movimiento Moderno en Sevilla. Con el derribo del Matadero quedaron varios solares libres, uno de estos el más cercano al Ferrocarril se destinó a la construcción del nuevo mercado. La obra que hoy tenemos y que data de 1926 fue elegida por su funcionalidad, una funcionalidad muy necesaria para un mercado y que tenia un gran peso especifico dentro de la selección del proyecto ganador. La intención de esta entrada es dar a conocer los otros proyectos, para una mayor comprensión sobre el Concurso del Mercado Puerta de la Carne, así como el mercado actual, importante obra de Movimiento Moderno español, me remito a la obra "Tres aportaciones cruciales del Gabriel Lupiáñez Gely" editado por la Diputación de Sevilla.
Proyecto de Lupiáñez Gely y Aurelio Gómez Millán
Juan José López Sáez presento dos proyectos. Ambos idénticos en su interior, pero diferente en el exterior, mientras que en uno apostó por una estética Neobarroca, al otro le aplicó una estética más decó. La primera propuesta respondía a una planta claustral, con un gran templete central de planta dodecagonal y que ocupa el vacío central y se constituye, con su alta cúpula, en el elemento más emblemático del conjunto. Su fachada muestra influencias neobarrocas con dos grandes portadas acristaladas en los laterales rodeadas de frisos neobarrocos, el resto de la fachada se ordena con ventanas separadas por pilastras. Este proyecto quedó desechado al no cumplir las dimensiones requeridas en el concurso los puestos .
El Proyecto Neobarroco de López Sáez
La segunda opción de Juan José López Sáez corrió mejor suerte y estuvo cercana a la de Lupiáñez y Gómez Millán. El informe del arquitecto municipal lo consideró "Admisible y aceptable" sin embargo incluía un matadero de aves y una cafetería algo que no se pedía en las bases, así mismo consideraba su decoración de "aceptable". López Sáez soluciono la irregularidad de la parcela dando diferente longitud a los puestos.
La Segunda propuesta era algo más moderna que la anterior, con cierto toque decó, como muestran los grandes ventanales o el esclonamiento de los cuerpos de entrada.
La ultima propuesta seria la hicieron los arquitectos Ricardo Magdalena Gallifa y Pedro Sánchez Núñez, un edificio Neobarroco, que incluía una gran portada y dos torres neobarrocas decorativas, sin ninguna utilidad. Parece ser que al arquitecto municipal que era por aquel entonces era Arévalo Martínez, autor del Laboratorio Municipal , le encanto la decoración de este proyecto calificándolo como "Decoración espléndida, de estilo sevillano, tanto exterior como interiormente". Quizás si hubiera sido por el propio Arévalo este podría haber sido el ganador, de hecho en el proyecto ganador y actual Mercado, tacha de "sobria" a la decoración exterior y de "algo más prodiga" a la interior. Sin embargo incumplía alguna de las bases del concurso y tan solo ofrecía 51 puestos frente a los 128 del mercado ganador, otra razón era su alto precio con una diferencia de casi 200 mil pesetas con respecto al ganador, 842909 del primero frente a 630439 del segundo.
Propuesta de Pedro Sánchez Núñez y Ricardo Magdalena Gallifa
Qué pintaba un edificio de siete plantas junto a tal demostración de artes decorativas sevillanas como es la Plaza de América, un edificio que lo único que tenia de diseño sevillano eran sus rejas de la planta baja. Y algo aun más sorprendente, por qué el Eritaña no levanto las iras de los sevillanos y casi diez años después la modernidad del Edificio Cabo Persianas hizo levantar en cólera a la ciudadanía Sevillana, pidiéndose incluso su derribo al Ayuntamiento por haber permitido semejante construcción en Sevilla, salvándose probablemente gracias a la intervención de Juan Talavera y Heredia. Sea como fuere el Hotel Eritaña no levanto ninguna ampolla e incluso podemos observar en la prensa de la época como fue calificado de éxito. La esquina suavemente redondeadas de su chaflán abierto hacia el cruce de Avenida Eritaña con Borbolla, no era algo nuevo en la producción de Lupiañez, ya que podemos verlo en el Mercado de la Puerta de la Carne de 1926 y con posterioridad en el ya citado "Cabo Persianas". Este esquema de líneas rectas combinadas con curvas denotan una fuerte influencia de las tendencias expresionistas europeas en sus inicios. Sin embargo en el Hotel Eritaña también podemos afirmas que observamos cierto clasicismo en su planta baja, su galería de arcos de medio punto, la utilización de rejas sevillanas combinadas con otras de estilo "decó".
Hotel en 1929
Detalle de la forja
Su fachada limpia, sin ornamento, más que pilastras y bandas que dan juego a la fachada, dividiendo en un cuerpo central apilastrado y dos laterales en su ancho y una banda que recorre todo el edificio separando la ultima planta del resto, dando sensación de ático cuando tan sólo corresponde a un juego óptico por que sin estas bandas, la fachada seria una repetición continua de ventanas rectangulares. Esto que en un principio no puede parecer importante sirve al arquitecto para romper con la monotonía de esta repetición en su diseño.
Sobre el Hotel, no se llegó a inaugurar. Según los planes que manejaba la organización el Eritaña estaría por encima del America Palace, a la altura del Cristina y por debajo del Alfonso XIII. Contaría con 168 habitaciones de primera y 270 de segunda categoria. El Hotel Eritaña Palace no recibió a diferencia de otros hoteles, ninguna subvención municipal. Su nombre se debe a que se asentaba sobre terrenos de la pintoresca venta Eritaña, de la que ya no queda nada. No fue el único Hotel construido por Lupiañez, también construyó junto a Aurelio Gómez Millán una Hospedería en la Calle Azofaifo, que aun se conserva. El Hotel estaba pensado para reconvertirse en Edificio de Viviendas una vez pasada la Exposición. En una entrevista que se realiza en la revista Estampa en 1933 habla uno de los directores de los hoteles que quedaran tras la Exposición. Nos cuenta que los Jardines del Eritaña son "tendederos de ropa" además de ser refugio de indigentes y estaba practicamente destruido su interior, robaron las tuberias, los grifos y hasta los baños, lo que al estado "le costo 500 pesetas lo estaban vendiendo a 11 pesetas" añade. En 1933 pensando en que su gestión fuera más acertada se cedio a la Guardia Civil pasando a denominarse "Cuartel Eritaña".
Fachada
Comparación de chaflán de Eritaña Palace y "Cabo Persianas"
El Hotel Eritaña constituye una de las obras más representativas del movimiento moderno en Sevilla, tanto por sus dimensiones como por su precocidad. Una gran muestra así mismo del Expresionismo de Lupiáñez, quien también tocaría el cubismo en años posteriores.