La calle Álvarez Quintero se erige como una de las vías modernistas de la ciudad, al final de la misma nos encontramos con un edificio diseñado por Jose Espiaú que pretendía ser el colofón a esta calle cuya época de esplendor se sitúa entre finales del XIX y principios del XX. Desafortunadamente fue mutilado en los años setenta, su gran remate modernista se perdió, restándole espectacularidad. La casa Calví, está fuertemente influida por la secesión vienesa, siendo una reinterpretación a mayor escala de su casa para Antonio López de la Calle Orfila. Además de la influencias secesionistas como los ventanales divididos por columnillas de forja, o la utilización de molduras florales para los balcones, Villar Movellán observa en la casa Calví: "Elementos goticistas que recuerdan al modernismo Catalán".

El color refleja las influencias de la arquitectura local, ocre albero sobre paramentos de ladrillo rojo -similares a los de la vecina Colegiata del Salvador-. La casa Calvi hace alarde de múltiples aspectos modernistas, destacando la forja con elementos florales, sobre todo la que encontramos en el chaflán que articula la dos fachadas.



Mención aparte merece el remate, articulador en su tiempo de las dos fachadas, verguenza conservacionista hoy, consentida en su momento por el consejal Francisco Javier Lepe-. Este remate estaba compuesto por figuras que hacían alusión al comercio y pináculos piramidales, tan característicos del posterior regonalismo de Espiaú. Actualmente el mantenimiento del edificio dista mucho del abandono de años atrás.
